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Inspirada por el cielo y el mar

My 空. Mi cielo. Pigmento mineral. 2002. Colección privada.
My 空. Mi cielo. Pigmento mineral. 2002. Colección privada.

En esta obra, intenté captar la impresión de un anochecer. Me encontraba en la isla de Okinawa cuando lo pinté. Allí los anocheceres son impresionantes. Muy bonitos. Además, al vivir rodeados de mar, se produce cierta confusión en la línea del horizonte. A veces no sabemos si pintamos agua, aire o nubes... Es interesante trabajar con los pigmentos e ir creando los distintos colores que capa tras capa dan forma a la pintura. 


Una de las técnicas que me gusta es poder emplear grafismos varios, casi como si dibujásemos con lápiz los distintos planos. Obviamente no es el cielo tan tan azul ni la luz del sol tan tan amarilla siempre, pero eso no importa porque aquí expresé mi sentimiento, intenso, al observar el cielo cuando baja el sol y de ahí el título: "Mi cielo".

 

Uno de mis temas preferidos es el cielo. Las nubes, el aire, el agua se pueden representar en una pintura acercándonos a la abstracción y esto tiene un atractivo especial para mi. En esta obra además utilicé dos lienzos que uní a modo de díptico, lo cual ayuda a visualizarla como un fragmento de algo mas grande, como un modulo que pudiera unirse a otros. Es imposible delimitar el espacio mirando al cielo pero si podemos crear la ilusión de que el cielo que hemos pintado se extiende mas allá de los cuatro lados del lienzo.


Hay que observar mucho para luego pintar. Alguien que pinte, por defecto, observará con atención la naturaleza o las cosas que le rodean. Las siguientes fotos del anochecer están hechas en Valencia o en Gandía, aprovechando esos momentos de paz que la vida nos brinda y que en esta época de pandemia se tornan aún más valiosos.

Observar la naturaleza es una de las cosas necesarias para un artista y algo innato en el ser humano. El problema es el ritmo que llevamos en nuestras vidas; lo alejados que vivimos del contacto con la belleza que la naturaleza nos brinda. Por eso, cuando he tenido ocasión, he querido capturar esos preciosos dibujos que se producen en el cielo o el mar. Si lo pensamos, podemos decir que son obras abstractas pintadas en un gran lienzo sin límite ni pausa. Solo la cámara o la pintura lo transforma en una imagen en dos dimensiones. Pero, el espectáculo que nos ofrece el viento moviendo las nubes, el sol iluminando el cielo, la lluvia que pronto caerá, las múltiples formas que se generan sin cesar...esto no puede más que ser imitado por el artista.

Este dibujo que hice en Naha fue un estudio para "Mi cielo", como he dicho, una obra realizada con pigmentos según la técnica japonesa. Para este tipo de pintura es fundamental hacer dibujos previos aunque luego la obra resulte diferente. Esto depende del modo de trabajar de cada uno. Hay personas que reproducen exactamente su boceto, a modo de los bocetos renacentistas, y otras que solo se inspiran en él. Yo creo que soy de las segundas pues casi siempre cambio algo. Quizás debería ser más ortodoxa pero soy de la opinión de que hay que dejar hablar a la obra y completarla según nos sugiere o dicta su proceso de creación. En este caso mi dibujo expresaba el querer tocar el cielo, detener los colores y las formas que siempre están en movimiento durante el anochecer o el amanecer.

Exposición In connection with nature
Exposición In connection with nature

Este fue otro dibujo que hice pensando en la misma idea de "tocar el cielo" o "detener el movimiento de las nubes". Es una de las obras en mi exposición "In connection with nature" que se puede ver en The Exhibit.

 

La posición de la mano es distinta en cada dibujo porque trataba de representar la idea de la que he hablado, pero "detener el cielo" es imposible. El movimiento es incesante, el cielo es etéreo, su belleza es tan efímera... Sin embargo cada día puede repetirse. Si vemos un amanacer o un anochecer, empieza el día o acaba el día. Estamos vivos. Una persona en sus últimos dias de vida, cada vez que puede ver un anochecer o un amanecer es un día más que vive, que forma parte del milagro.

 

Debemos ser aun más conscientes del gran privilegio que es vivir.


Las siguientes fotografías las tomé una mañana de final de verano en la playa de la Malvarrosa de Valencia. Fue una experiencia bonita estar atenta a cada movimiento del sol cuando va saliendo. Cambia muy lentamente como lo hace una pintura que trabajamos capa a capa. La diferencia es que el amanecer sucede en un fragmento corto del tiempo. Se escapa, no permanece. Esa es su magia, como en los anocheceres cuando el sol se esconde.

愛の矛盾. La contradiccion del amor. 95 x 100cm. 2003.
愛の矛盾. La contradiccion del amor. 95 x 100cm. 2003.

Y de nuevo el paisaje de Okinawa que queda en el recuerdo a través de esta pintura en la cual pude expresar esa unión entre mar y cielo. Experimenté con el volumen que permite la técnica japonesa. El cual se consigue tras muchas sesiones de trabajo. Me gusta mucho esta obra por la gama de colores y la simbología de las formas. Ni me di cuenta, cuando pintaba las rocas, de que en sus formas se encerraba una misteriosa forma de mujer. Se aprecia su perfil en la parte izquierda. La forma de la mujer se prolonga en una forma redondeada que guarda similitud con un corazón. Lo titulé "La contradicción del amor" (ai no mujun).

Uno de los cielos más bonitos que pueden verse es el cielo abierto de La Mancha. Precisamente por ser esta una tierra más "plana", sin los altibajos de la montaña y ladera de otras zonas de España, sin los altos edificios de las ciudades, parece que hay más espacio para poder observar el horizonte y el cielo en toda su extensión. Además existe una curiosa conexión con el paisaje marítimo de las costas. No sé si porque de verdad lo sentía así o porque anhelaba mucho la visión del mar que mi tío me dijo una vez que los paisajes manchegos, los cuales se extendían interminables con sus viñas, eran como el océano. Aquello me quedó grabado y siempre que he recorrido aquellos paisajes, desde el tren o desde el coche, o cuando he ido a visitar las viñas, tengo de verdad esa sensación y recuerdo del mar.

 

La pintura que se ve en las diapositivas está realizada desde el cementerio de un pueblo llamado Socuéllamos. Su título es "Recuerdo de un fantasma" , pero nada tiene que ver con alguien fallecido ni con que lo pintara desde el cementerio. Desde allí la vista de la iglesia era la mejor para pintar el paisaje.

 

"Recuerdo de un fantasma" actualmente forma parte de la colección de una empresa privada. Mide 100 x 81 cm y está pintado con óleo sobre lienzo. 

Uno de mis temas preferidos es el cielo. Las nubes, el aire, el agua se pueden representar en una pintura acercándonos a la abstracción y esto tiene un atractivo especial para mi. En esta obra además utilicé dos lienzos que uní a modo de díptico, lo cual ayuda a visualizar la obra como un fragmento de algo mas grande, como un modulo que pudiera unirse a otros. Es imposible delimitar el espacio mirando al cielo pero si podemos crear la ilusión de que el cielo que hemos pintado se extiende mas allá de los cuatro lados del lienzo.

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