Enseñando Aikido

           Conozco a Juan Ramón desde los primeros años en los que comencé a estudiar japonés, a finales de los noventa. Desde entonces nuestra afición por el idioma nos ha permitido compartir buenos momentos en eventos relacionados con la cultura japonesa. También me ha acompañado en mi trayectoria como profesora; son ya muchos años de amistad los que me permiten conocerle y saber que su entusiasmo por Japón le ha llevado a una valiosa aportación a la sociedad. Siempre he admirado en él su tenacidad para continuar practicando un arte marcial que ama, el aikido.

           En la vida de Juan Ramón Hita Sandoval confluyen varios caminos;  es licenciado en Historia por la Universidad de Valencia, disciplina que le entusiasma, y presidente de la Asociación Cultural Valenciana de Aikido, ACVA. Profesionalmente compagina su oficio de pintor y decorador con la de profesor de Aikido en el Club Ronin de Valencia. Cuenta con el grado de 6º Dan (grados en el nivel de aprendizaje), concedido por el maestro Yasunari Kitaura 北浦康成, delegado oficial del Hombu Dojo de Japón. La relación de Juan Ramón con este "maestro de maestros", es decir "shihan" 師範, ha conformado su camino en el aprendizaje y práctica del aikido.

            Para conocer un poco mejor este arte marcial adentrémonos en su significado. El aikido 合気道, como su propio nombre indica, significa ajustar o juntar energías y espíritus. El primer carácter 合 “ai” indica adaptación y unión, el segundo 気 “ki” expresa nuestro pensamiento y sentimiento y el tercero 道 “dō” (pronunciado alargando la o “dou” “doo”) significa el camino para llegar a esa unión perfecta. La palabra “camino” aparece en muchas palabras relacionadas con la estética y artes japonesas como 武道 budō artes marciales, 武士道 bushidō el camino del guerrero (samurai), 書道 shodō el arte de la caligrafía, 茶道 sadō el arte del té y en el arte marcial 剣道 kendō o 柔道 judō, por poner algunos ejemplos.Y también en palabras como 道場 dōjō sala de entrenamiento, siendo 合気道本部道場 aikidō honbu dōjō la sala principal de práctica del aikido o 道主dō.

           El espíritu del “camino” tan presente en la cultura japonesa es una influencia de las creencias taoístas chinas. La palabra taoísmo, en japonés 道教 dōkyō (dàojiào en chino) expresa como las enseñanzas del camino son las que nos ayudan a harmonizar nuestra vida con el espíritu universal, de modo que tierra y cielo se unen a través de las técnicas y prácticas rituales en nuestra vida cotidiana y mundana. De este modo “Tao”, el espíritu universal, puede ser transmitido por el maestro al alumno a través de un código de comportamiento que se resume en una enseñanza silenciosa, sin palabras. De este modo el alumno es capaz de apreciar la multiplicidad de las cosas experimentando un estado en el que no hay tiempo ni espacio. Este aspecto es característico en el aprendizaje de las artes estéticas y marciales, algo que se siente más que conceptualiza. De hecho, este es el sentimiento que Juán Ramón transmite. Con más de treinta años de práctica ha adquirido conocimiento no solo del aikido sino del idioma y cultura del país nipón. Él mismo nos cuenta su experiencia:

 

           "Si echo la vista atrás mi relación con Japón comenzó desde muy joven con la práctica del aikido cuando contaba con diecisiete años de edad. Mi experiencia en Japón fue increíble y me marcó mucho. Aunque Tokio tiene alrededor de catorce millones de habitantes, todo funciona como una verdadera máquina perfectamente engrasada. Así parece que cada uno sabe lo que tiene y no tiene que hacer en cada momento, si no sería imposible que este país funcionara con ciento veintiséis millones de habitantes aproximadamente. Puedo decir que es un lugar para visitar por su seguridad, paisajes y gastronomía; un país con enormes contrastes y que demuestra una gran tenacidad después de haber superado dos bombas atómicas y ser durante mucho tiempo líderes mundiales en tecnología. 

           Respecto al aikido, y para mi sorpresa, me dí cuenta de que no todos los nipones tenían conocimiento de este arte marcial.  Aunque también he de decir que ahí pequé de estereotipos; de la misma manera que no todos los españoles tenemos conocimientos de flamenco o tocamos la guitarra, algunos japoneses no conocen el aikido. Por esto se sorprendían de que un extranjero, “gaijin”, realizara ese tipo de actividad.

Estableciendo una sencilla comparación, del mismo modo que el sushi es el plato más conocido internacionalmente, existen una gran variedad de platos riquísimos y que aún mucha gente no conoce, como los "takoyakis", que son bolas de harina de trigo y pulpo, o las "gyozas", sabrosas empanadillas de carne y verdura.

            La primera vez que visité Japón fue en el verano del 2002 durante tres meses y continué haciéndolo durante los cuatro años siguientes en los que pude conocer muchos lugares del país, desde Hokkaido, la parte más al norte del Japón, hasta muchas regiones del centro de la isla principal Honshu. Aunque mi estancia tuvo lugar básicamente en Yokohama, principal ciudad portuaria del archipiélago.

          En mis viajes al país del sol naciente, siempre visité el Hombu Dojo (sede central del aikido) donde practiqué con Moriteru Ueshiba 植芝守央 que es San-Dai Doshu 三代道主 el líder de tercera generación, nieto del fundador del aikido Morihei Ueshiba 植芝 盛平. Pero fue principalmente gracias al maestro Yasunari Kitaura que llegué a interiorizar las enseñanzas y ser profesor con el grado de 6º Dan.

 

 

           Visitar Japón es toda una experiencia en la que tradición y modernidad conviven a diario. Cada vez que volvía a Japón, descubría cosas nuevas de sus gentes, lugares o historia y el nexo de unión era el aikido. Aunque de Época Moderna (principios del siglo XX) éste “método de unificación” era un viaje al pasado japonés tradicional. Así podemos decir que el aikido se engloba en el “budo” que abarca los conocimientos técnicos de lo que los occidentales denominamos “Artes Marciales”. A su vez, “budo” conlleva conceptos como respeto, humildad, superación o etiqueta, adjetivos todos ellos que caracterizan al pueblo nipón. De hecho, el aikido carece de competición y es precisamente por ello que conserva esa esencia tradicional, donde si existe alguna meta o finalidad es la mejora constante de uno mismo lo cual es aplicable la vida diaria."

 

           En el siguiente vídeo podemos ver una exhibición de aikido presentada por Juan Ramón con motivo de la celebración de la Feria en torno a la cultura japonesa "Natsu Valencia" en 2018.